En los últimos años, el término “sustentable” se volvió parte del discurso inmobiliario. Sin embargo, no todas las construcciones que se presentan como verdes cumplen con estándares verificables.
La certificación LEED surge precisamente para cerrar esa brecha entre lo que se promete y lo que realmente se mide. Se trata de un sistema internacional que evalúa consumo de energía, uso de agua, materiales, residuos, movilidad y calidad del aire interior, asignando puntajes auditables.
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Un edificio con criterios LEED puede reducir hasta 35 % su consumo energético, 40 % el uso de agua y 50 % los residuos de construcción, de acuerdo con el U.S. Green Building Council. Estos resultados no solo impactan al medio ambiente, sino también a los costos operativos y al valor del inmueble.
Para una ciudad como León —que busca modernizar su desarrollo urbano— adoptar estándares como LEED no es una moda, sino una señal de madurez. Construir responsablemente hoy define qué tan competitiva será mañana.








